Colección Aire Nuevo

Un Sambenito para el señor Santiago



Cuando llegó a la piedra que le servía de banco cada mañana para esperar el rezo del Ángelus mientras meditaba la siguiente página de su traducción secreta, supo que la leyenda sevillana se había hecho diabólica realidad. Que sea bien venido vuesa merced, que sea de nuevo bien venido a la Peña de Aracena...El que le saludaba tan cortésmente imitaba la voz y acento de los lugareños que le habían recibido con calurosa acogida unas semanas atrás. ¿Como vuelve vuesa merced a esta aldea perdida después de haber convivido con reyes y papas, de haberse sentado a la mesa de duques y príncipes, de haber deslumbrado en Trento y Amberes, en Roma y en Salamanca, en Lisboa y en San Lorenzo de El Escorial? Sonrió con sonrisa impertinente y siguió hablando con maléfico donaire. Os veo volver más pálido y más delgado, tal vez un tanto agotado de tanta discusión tridentina, y de tanto poliglotismo bíblico, de tanta guerra orangista y tanta reclusión escurialense; volvéis con los mismos ojos grises y brillantes, la nariz quizá un poco más afilada y un poco más acentuado el prognatismo de vuestra mandíbula que os da un cierto parecido con el Rey nuestro señor. Caía el sol de las doce sobre ambos y Benito Arias Montano le sonrió a su interlocutor y le agradeció su bienvenida...